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domingo, 16 de enero de 2011

Steely Dan, Babylon Sisters

Maneja hacia el oeste por Sunset
hacia el mar
Apaga esa música de jungla
por lo menos hasta que salgamos de la ciudad
Esta no es una parada de una noche es la ocasión verdadera.
Cierra los ojos y estarás allí.
Es todo lo que dicen que es,
el final de un día perfecto,
luces distantes a través de la Bahía.


 A mediados de los 80 me fui de Nueva York a Los Angeles, siguiendo el periplo de mi banda favorita, reviviendo de alguna manera parte esa historia que comenzaba en la costa este de los Estados Unidos. Es que Donald Fagen y Walter Becker a principios de los setenta decidieron transplantar sus historias urbanas de perdedores, parias y descastados, a los estudios de Los Angeles, donde la industria discográfica comenzaba a transformarse gracias a la revolución sonora propiciada por el maridaje de conveniencia entre el rock y la tecnología.
Así fue como Walter en los teclados y Donald con las guitarras, se convirtieron en el totem bicéfalo de los sound room, poniéndoles cientos de horas a cada canción, eligiendo un solo de guitarra de 8 compases entre cincuenta y siete tomas, descartando guitarristas y escribiendo arreglos que simplemente no tenían un punto de comparación con sus contemporaneos.
Mi historia con Steely Dan comienza con esa edición de mesa de saldo, vinilo de precio rebajado, con que llegó a mis manos "La lógica del bizcocho" y el solo de guitarra de "Ricky no pierdas ese número" tocado por Jeff "Skunk" Baxter, a quien ya conocía por los Doobie Brothers, aunque en ese momento no lo sabía. Después le tocó el turno a "The Royal Scam", mal traducido aquí como "La caida de la realeza", un disco que me pegó mal, no solo por su edición espantosa de Music Hall (MH discos) sino porque traia un sobre interno con las letras, y que a pesar de mi ingles de Peralta Ramos, no pude dilucidar de que se trataban.
Ya para la salida de Aja, había tomado una determinación: Steely Dan, nombre de un consolador (dildo) fabricado en acero que tiene un extraño protagonismo en el"Desayuno al Desnudo" de William Burroughs, sería una banda sin mensaje, así sus letras hyper-cargadas de significados ocultos y guiños arcanos, no me torturarían. Solemente me darían un placer de esos que te hermanan con aquellos con quienes lo compartís. Por eso quizás elegí el vídeo de Babylon Sisters, tema que abre el impresionante "Gaucho", álbum que simplemente definió el sonido de todo el rock nacional (Jade y Serú nunca hubiesen sonado de esa forma sin SD y Gino Vanelli).
Es que el críptico manejo de la metafora que Fagen utiliza tan obsesivamente como el tiempo de estudio empleado para grabar cada canción, tiene aquí su punto máximo. Una poesía que sin dudas tiene un significado específico, pero que solamente el autor conoce. Los demás solo podemos especular, tomar al vuelo fragmentos de esa letra y olvidarnos del sentido final de la historia que se cuenta en estos casi seis minutos, entre vientos susurrantes de Santa Ana que te empujan desde el desierto hacia el mar, bajando por el Sunset Strip, acompañado aparentemente por alguien que escucha una música que averguenza al conductor, que quizás esté llegando a San Francisco, por que la bahía de Los Angeles, de Palos Verdes hasta Zuma Beach tiene tanto smog que es imposible ver algún fulgor en la distancia. Luego las posibilidades van del amor verdadero a un triángulo amoroso; del licor de cereza hasta la heroína (cotton candy en slang), pero el sentido literal de la historia sigue siendo inasible. Y la verdad es que no importa. No importa la fina ironía y los cuádruples sentidos que pueden bifurcarse en cada estrofa. Para nosotros Steely Dan simplemente fue la confirmación de que "el sonido" podía alcanzarse y que la perfección era algo que casi lograban Fagen, Becker & cia en sus discos.
Por eso los atesoramos, escuchamos infatigablemente en nuestros walkman, y con ellos en esos equipos de audio impresionantes que llegaban en la era del "deme dos", pudimos apreciar finalmente de que se trataba la "Alta Fidelidad".
Aca les dejo para ir picando el vídeo de las hermanas babilónicas, que de acuerdo a como te pinte el cuelge, pueden ser dos morenas, una esposa y una amante, una pareja rastafari o simplemente las sodomas y gomorras del siglo XX, Los Angeles y San Francisco. Yo, cada vez que la escucho, me veo "cruissin" en el destartalado chevy convertible de Eddie Linnenberg, siguiendo el sinouso pavimento del Sunset Strip con los pies arriba en el tablero, desparramado en el asiento, mirando las marquesinas y las palmeras perderse en el atardecer, de camino al pacifico.

Daniel José Benhayón 

http://www.youtube.com/watch?v=uiy09DIsZFU

1 comentario:

  1. Sin dudas, escuchas SD y estas "subido" en alguna ruta por LA....

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